La jugadora de Carpintería habló sobre su carrera, el duro presente y su objetivo de volver al máximo nivel.
La jugadora de Las Leonas, Ariana Arias, de 21 años, compartió su historia de vida, los sacrificios que debió atravesar para llegar a la elite del hockey argentino y el difícil momento que transita actualmente mientras busca recuperarse para volver a competir al máximo nivel.
“Empecé jugando en un club de mi pueblo, de Carpintería, llamado Los Horneros. Mi mamá jugaba ahí, era arquera, entonces empecé jugando ahí desde muy chiquita, a los cuatro años. Desde el primer momento sentí que el hockey lo era todo para mí. Quizás ni sabía lo que eran Las Leonas, pero yo ya aspiraba a cosas grandes, siempre fue muy soñadora y luchadora por mis sueños”, recordó sobre sus inicios en una charla con El Chorrillero en el marco de una capacitación que brindó en el Club Juventud Unida Universitario.
En su camino formativo, explicó cómo fue dando pasos clave en su carrera: “A los 12 años, cuando en Alerces estuvo la posibilidad de hacer la cancha de arena, me fui a jugar a ese club de Merlo. Después ya no tenían Primera división y yo ya tenía que jugar en Primera si quería ir a jugar afuera. Así que tomé la decisión de venirme a GEPU. Jugué un año y de ahí me fui a Buenos Aires con tan solo 16 añitos, donde el club Banco Nación me abrió las puertas y eso fue como una vidriera para mí para llegar a donde llegué”.
Sobre esa decisión, reconoció los miedos y renuncias que implicó.
“Muchos miedos porque no fui estando en un seleccionado ni nada, más que el club. Entonces dije: ‘quizás voy y aposté todo mi futuro’. Dejé toda mi vida, perdí un montón de cosas, la mayoría de los cumpleaños de 15 no fui, cosas así de mi adolescencia que me perdí por el lugar que tuve después. Pero realmente no me arrepiento de nada de lo que hice, lo volvería a hacer y lo elegiría mil veces”, aseguró.
También describió lo que significa alcanzar ese nivel y vestir la camiseta nacional: “Después, cuando estás en un partido y escuchás sonar el himno nacional, se te pone la piel de gallina, la garganta no podés tragar de la emoción que se siente. Entonces, cuando escuchás el himno, te olvidás de todo. Es esa sensación, te olvidás de todo, como que ves pasar tu vida ahí, entonces no me arrepiento de nada de lo que hice para llegar”.
En ese recorrido, remarcó el valor de los hábitos y la exigencia cotidiana: “La disciplina es todo. Desde el descanso, la alimentación, la constancia, el nunca querer dejar de mejorar, lo es todo”.
Sobre el momento en que fue convocada, expresó: “Cuando me llamaron no lo podía creer, tenía una emoción, llamé a mi familia. Es como que decís: ‘realmente me está pasando esto, alguien que me pellizque a ver si me está pasando esto’. Te acostumbrás, tuve toda mi corta vida para lograr esto y estoy acá y es como que ya me acostumbré, no soy consciente de lo que estoy viviendo y de todo lo que me costó. Y por ahí hacés un parate y decís: ‘estoy acá, no puedo creer todo lo que soñé, lo logré’”.
Sin embargo, su presente está marcado por la adversidad. Arias relató el impacto de las lesiones en su carrera: “Es difícil, se me hizo muy difícil después. Fue como que un día estaba allá arriba y fue así, literal: me llamaron a Las Leonas y al primer entrenamiento salió la noticia y al otro día me había lesionado. Es así, un día estás ahí y después estás abajo. Pero siempre, como te digo, no me doy por vencida”.
En esa línea, agregó: “Para mí fue una piedra más en el camino de tantas que tuve. Lo voy a seguir intentando. Después de todo esto que pasa porque aparte de mi lesión de la rodilla, intentando volver tuve otras lesiones, bueno ahora este problema familiar por el cual me encuentro acá, pero bueno, son piedras que las voy a tratar de superar”.
Sobre su decisión de enfocarse en la recuperación, explicó: “Hablé con los entrenadores, fue también una decisión que yo tenía como hacerme un aparte, alejarme un poquito para yo poder volver a estar bien para después, en el momento que me vuelva a tocar, si me toca, estar al 100% y que no me vuelva a pasar lo que me pasó”.
Arias también destacó el entorno emocional: “La parte afectiva, emocional, psicológica es clave. Estoy 100% segura de que una jugadora que no tiene el apoyo que se necesita de la familia, de los amigos, ese apoyo afectivo, no puede estar ahí. Hay días que es tanto el cansancio físico y mental que llegás a tu casa y decís: ‘¿qué hago?’. Y ahí es cuando, por lo menos a mí que no tenía a mi familia, me tocaba llamar y descargarme con ellos o con una amiga. Si no, no se puede”.
En relación a sus objetivos, fue clara: “Todavía tengo muchos más sueños por cumplir, como debutar una vez que pueda volver después de mi lesión. Obviamente quiero debutar con la Primera de Las Leonas. Un Juego Olímpico creo que es el sueño de toda jugadora o de todo deportista. Yo me conformo con debutar con Las Leonas, voy a soñar con eso”.
También reflexionó sobre el impacto que genera en las más jóvenes: “Estás representando a tu provincia, las cosas que generás, porque venir acá y que nenas me pidan fotos o una firma, me veo reflejada yo cuando era chiquita y veía a alguna, sin ir más lejos, a Sole García que estuvo acá. Me veo reflejada en ellas, obviamente”.
Finalmente, dejó un mensaje contundente: “Que nunca dejen de luchar por sus sueños, porque no hay obstáculos que se sobrepongan ante una lucha constante de uno mismo. Yo siempre tuve problemas en lo económico, en lo personal y demás, y nunca fue un obstáculo para seguir enfocada en lo que yo quería. No hay obstáculos que no se puedan superar”.